Vómito

Tratado de medicina medieval.

El vómito, también llamado emesis, es la expulsión violenta y espasmódica del contenido del estómago a través de la boca. Aunque posiblemente se desarrolló evolutivamente como un mecanismo para expulsar del cuerpo venenos ingeridos, puede aparecer como síntoma de muchas enfermedades no relacionadas con éstos, ni siquiera con el estómago (gastritis) como patología cerebral u ocular.

La sensación que se tiene justo antes de vomitar (pródromo) se llama náusea (también llamada coloquialmente arcada, ansia o angustia) que puede preceder al vómito o también puede aparecer aislada.

Los medicamentos llamados antieméticos, pueden ser necesarios para la supresión de la náusea y el vómito. Los eméticos (Psychotria ipecacuanha o emetina) ya no se usan desde la generalización del lavado gástrico, pues al provocar el vómito el ácido clorhídrico del estómago o el tóxico ingerido dañan el esófago (por dos veces en la ingesta de cáusticos con lesiones gravísimas ya difícilmente remediables después).

También se entiende por vómito aquello que se vomita (quimo).

Mecanismos

Centro del vómito

La emesis está controlada por el centro del vómito en la formación reticular del bulbo raquídeo. Ésta puede recibir señales de estimulación de varios orígenes, a saber:

El acto del vómito

Es un acto complejo que incluye tres acciones básicas sincronizadas, todas ellas con origen en el bulbo: acción motora, acción nerviosa parasimpática y acción nerviosa simpática.

Aunque no está totalmente definido el papel de los neurotransmisores en la regulación del vómito, clásicamente se han empleado con éxito inhibidores de la dopamina, histamina y serotonina para suprimir el vómito.

Contenido

El contenido expulsado es fuertemente ácido ya que contiene Ácido clorhídrico (HCl), pudiendo contener restos de comida. El contenido del vómito puede ser útil en la clínica para orientar el diagnóstico, pues puede contener sangre (hematemesis), restos de tóxicos no absorbidos, etc.

Complicaciones del vómito

Aspiración del vómito

El vómito puede provocar la asfixia si alcanza las vías respiratorias en cantidad suficiente. Por lo general, en individuos normales esto es muy infrecuente, pero en personas con estados de consciencia disminuidos es un riesgo grave y tangible. Esto ocurre en intoxicaciones alcohólicas, por anestésicos u opiáceos, o en personas intoxicadas con perdida de conocimiento. La postura lateral de seguridad puede evitar la asfixia en el caso de que una persona inconsciente vomite.

Deshidratación y desequilibrio de electrolitos

Si se vomita de forma continuada, los niveles corporales de agua y electrolitos disminuyen y pierden el equilibrio. Esto puede provocar situaciones muy diversas y de distinta gravedad según el grado de la alteración. La deshidratación y los desequilibrios electrolíticos son más frecuentes en niños y ancianos.

Causas

Son muchas y muy variadas las situaciones que pueden provocar el vómito, por lo que suele ser conveniente un diagnóstico diferencial. Grosso modo, encontramos:

Efectos que produce

Boca

El ácido clorhídrico en la boca produce:

Glándulas salivares: Suelen aumentar de tamaño, en especial las parótidas, como consecuencia de la acción de vomitar. El resultado es un rostro de aspecto regordete.

Alteraciones hidroelectrolíticas

Aparato digestivo

Aparato cardiovascular

Disminución de la presión arterial por la pérdida de líquido y sodio; Aumento de las pulsaciones cardíacas o taquicardia y aparición de arritmias cardíacas como consecuencia de la pérdida de potasio, calcio y magnesio.

Tratamiento

Se emplean antieméticos, que reducen las náuseas y la frecuencia del vómito. Son ampliamente usados de forma concomitante con citostáticos y anestésicos opioides, y como alivio sintomático en casos de cinetosis. Cuando el vómito ha sido frecuente es recomendable la ingestión abundante de líquidos. Si no fuera posible, es necesario fluidoterapia con suero.

En otras ocasiones es necesario provocar el vómito, por ejemplo en el caso de una intoxicación reciente, antes de que sea absorbida. Se emplea jarabe de ipecacuana, una preparación extemporánea que contiene cefelina y emetina. Es muy importante tener en cuenta que cuando la conciencia de un individuo está comprometida (desorientación, estupor...) no se debe provocar el vómito por el alto riesgo de asfixia. Tampoco debe hacerse si la sustancia es corrosiva o es un derivado del petróleo.

Véase también

Referencias

  1. Hornby PJ. Central neurocircuitry associated with emesis. Am J Med 2001;111:106S-12S

Enlaces externos

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